
Bueno, después del periplo pasado en el aeropuerto de Málaga, volamos a Londres sin más complicaciones.
Durante el vuelo compramos los billetes de tren para ir hasta la estación Victoria, no os lo aconsejo, 60 libras los cuatro. El tren es el Gatwick Express, sale cada 15 minutos y tarda 30, sin paradas. Creo que es preferible coger uno de National Rail, que vale la mitad y sale cada hora y tarda 40 o 45 minutos, con 6 paradas incluidas. Por si lo cogéis desde Victoria a Gatwick es el tren que va hacia Three Bridges, es la penúltima parada creo.
En fin que llegamos a Victoria y nuestro hotel estaba en Belgrave Road 51 – SW1, eso está a 10 minutitos andando, Victor Hotel, muy pequeñito, pero con baño interior, muy limpio y personal muy correcto, solo ofrecen desayunos, que constan de cereales y zumo, barritas de muesly, tostadas, croissants, mantequilla, mermelada, café y té.
Llegamos al hotel soltamos el equipaje y nos ponemos a mirar un mapa de Londres, no llevábamos nada preparado ni mirada ni nada, así que dije pues para Picadilly Circus, que estoy harto de verla en los libros de inglés.
Para ir allí cogimos el metro, 5,10 libras un billete para todo el día siempre que no salgas de las zonas 1 y 2. Veréis, Londres esta dividida en zonas, de la 1 a la 7 creo, siendo la 1 la más céntrica y la 7 la más periférica. Las zonas 1 y 2 comprenden la mayor parte del centro, que es muy grande y además es donde está el noventa por ciento de lo que querréis ver en Londres.
El metro lo cogimos en la estación de Pimlico a 200 metros de nuestro hotel y nos teletransportó en cero coma a Picadilly, nos hicimos fotos en las cabinas, en la plaza, por las calles y andamos y andamos y llegamos a la zona donde están los edificios del gobierno y la abadía de Westminster y al Big Ben. Nos estuvo lloviendo todo el rato, pero es curioso como la gente está super acostumbrada, tanto que casi nadie lleva paraguas, si los llevaran no cabrían por muchas calles.
No recuerdo exactamente que día, creo que el primero, pero vimos la National Portrait Gallery y la National Gallery situada en la famosa Trafalgar Square, se nota que los ingleses están orgullosos de aquella batalla, la plaza es grandiosa.
La noche terminó en un Pub que hay junto a la estación de Pimlico, “The Gallery” es el nombre del local, y la verdad con saber decir “four Fosters” te puedes pegar allí hasta que cierren.
Al día siguiente paseamos hasta llegar a la Tate Gallery (junto al Támesis), una galería que está también muy cerca de nuestro hotel y más tarde cogimos el metro hasta una parada obligatoria, Regent Street. En esta calle hay una Apple Store que no quería dejar de ver.
Después de esto fuimos al centro mundial del expolio, The British Museum, si los ingleses no se trajeron las pirámides es porque no les cabían en los barcos, estoy seguro, prácticamente todo lo demás lo tienen en Londres. Grecia también sufrió el desvalijo de sus mármoles, madre mía lo que tienen allí. Para el visitante no está mal, vas a Londres y ves todo junto pero no creo que a los otros países les haga gracia, por lo menos no cobran la entrada y cuidan bien los objetos.
Siguiente parada, Harrods, aunque no sé para qué, puesto que allí todo es más caro que en una tienda de azafrán. Sólo firmas y salas de luxury, en la parte de electrónica vi una tele de 70″ y aluciné vaya vaya pantallita, era Samsung, que bonita.
Volvimos al templo, alguna con calambres en las piernas, y nos paramos en otro pub detrás del hotel de cuyo nombre no me acuerdo. Misma mecánica “Four Fosters”. La cerveza da un power que flipas neng.
Al día siguiente había que hacer un par o tres de cosillas, ir al campo del Chelsea, ir al Madame Tussauds e ir de compras, que aunque fuera Londres sea caro algunas cositas se pueden comprar.
En Chelsea me compré una camiseta de algodón con el escudo, no es que sea muy fan, pero como es el equipo que me cojo ahora en el Pro pues mola mimetizarse un poco.
El Madame Tussauds es chulísimo, cuesta 25 libras, hay alguna opción más barata dependiendo del horario, pero no os recomiendo ir a una hora conflictiva, yo fui un miércoles por la mañana y había gente no quiero ni pensar un sábado por la tarde.
Primero una gran galería con muchas estatuas de cera, artistas, deportistas, nobles, políticos…, después un una zona como de torturas o así y un pasaje del terror, donde me reí un montón a costa de una tontorrona. Lo siguiente era una paseo en un carricoche tipo taxi que te daba una vuelta por la historia de Londres, podías oírla en varios idiomas, entre ellos el español, siempre que tu “fucking cab” no tenga los altavoces fastidiados. Ahora tocaba una peque exposición de como se fabrican los muñecos y tras esto una sala de proyección hemisférica con un pequeño corto con unos muñecos hablando de la fama.
Lo último que hicimos fue ir a Oxford Street de compras, allí cada uno pilló lo que quiso o pudo, durante mucho rato, más del que aguanto de compras en Málaga.
Volvimos en un metro con más gente que en la guerra y paramos de nuevo en un pub cercano al hotel donde nos tomamos otra pocas de Fosters.
El resto es horas de aeropuerto donde las esperas se hacen eternas.
He sido muy escueto y ha habido anécdotas graciosas o curiosas. Los que me conocen las sabrán, a otros creo que les aburrirán, es más es posible que a los que me conocen también le aburran así que me callo.
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