Si Franco tenía algo bueno, era que te podías reír de lo ridículo de alguna de sus puestas en escenas. Como por ejemplo esta, que es para echarle de comer a parte.
Di algo a los niños del mundo, como si fuera a tener una repercusión interestelar, y la niña inocente, ¿pero que digo papá?, pues lo que quieras querida, y se ponen los dos a leer como unos descosidos, la niña en voz alta y el otro en plan ventrílocuo. Pa cagarse.
Como dicen en los comentarios, José Luis Moreno y su pelele.